Una alta, imponente diosa de la muerte, una de las muchas que conducen a las almas a través del Rio Sanzu, aunque ella es la responsable de llevar a la mayoría de las almas de los fallecidos, puede llevar a personas vivas si ella tiene tiempo.
Ama charlar.
Ella usa su habilidad de manipular la distancia para hacer que el ancho del río sea inversamente proporcional a la cantidad de parientes que se quedan con el fallecido después de muerto.
Su bote, que se mueve a remos, es muy plano y sin adornos, debe ser común y corriente debido a un infierno con problemas financieros.